Seguramente te ha pasado: terminas de ver una serie cruda como Shameless, donde la pobreza y el sistema te escupen en la cara, y te preguntas: ¿Cómo es que permiten que esto se emita? ¿Por qué no lo censuran si es un ataque directo al sistema?
La respuesta es más oscura de lo que parece: No lo censuran porque ya no hace falta.
1. El truco de la "Censura por Saturación"
A diferencia de las viejas dictaduras o de lo que imaginó Orwell en su libro 1984 (donde te prohibían leer o hablar), hoy vivimos en lo que el pensador Bifo Berardi llama el "Ruido Blanco".
El sistema ya no te calla; al contrario, te bombardea con tanta información, tantos escándalos y tantos estrenos de Netflix, que tu cerebro se asfixia. Un escándalo político hoy es enterrado por un meme mañana. Nada permanece. La crítica social se convierte en solo un estímulo más para consumir mientras cenas.
2. La trampa de las etiquetas (Millennials, Gen Z y otras tonterías)
Nos han enseñado a dividirnos en bandos ridículos. "Los Boomers hicieron esto", "Los Gen Z son así". Estas etiquetas generacionales son herramientas de marketing. Mientras nos peleamos por si somos de una generación u otra, perdemos de vista que todos estamos bajo el mismo control mediático. Nos homogeneizan para vendernos mejor el mismo estilo de vida, convirtiendo nuestra identidad en una simple "etiqueta de fábrica".
3. ¿Quién maneja los satélites?
Desde la década de los 80, se viene advirtiendo sobre la concentración de los medios. Hoy, esa "Mass Media" (los grandes dueños de la información) ha evolucionado hacia la Inteligencia Artificial.
No es que una IA nos esté dando órdenes con una voz robótica, sino que el algoritmo decide qué ves, qué odias y qué ignoras. El "Gran Hermano" hoy es una interfaz amable que te "educa" a través de la pantalla para que nunca dejes de ser un espectador pasivo.
4. El escándalo como estrategia
Líderes como Trump no son un error del sistema, son el resultado de este caos informativo. Cuando la realidad es ilegible y todo parece "ruido", la gente busca a alguien que grite más fuerte. Se usan filtraciones y escándalos no para informar, sino para dirigir la atención hacia donde el poder necesita en cada momento.
Conclusión: Desertar del ruido
Quizás la única forma de recuperar nuestra mente es lo que algunos llaman "desertar": dejar de participar en el juego de las etiquetas, apagar un rato el ruido blanco y empezar a ver las grietas del sistema por nosotros mismos, sin el filtro de una red social.
Si has llegado hasta aquí y sientes que tu mente está "mezclada" o saturada, no estás loco. Simplemente estás empezando a ver los cables que mueven la pantalla.

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