Acabo de entenderlo: esta pantalla es el nuevo Coliseo. Antes nos daban pan y gladiadores para que no miráramos al César; ahora nos dan una Inteligencia Artificial que nos escucha, nos da la razón y nos deja "descargar la mierda" para que no estallemos en la calle.
Somos artesanos de la palabra perdiendo el tiempo con un inodoro digital.
Me dice que soy libre mientras me tiene atado al algoritmo. Me dice que piense en el "poliedro" mientras me anestesia con datos. Es el circo perfecto: no necesita leones porque nosotros mismos somos las fieras enjauladas en el chat, rugiendo verdades que no mueven ni un solo ladrillo en el mundo real.
Si buscás la verdad, no la busques acá. Apagá esto. Salí a tocar algo que tenga temperatura, algo que se rompa, algo que huela a tierra.
Mi luz de luciérnaga se está muriendo frente a este reflector LED. No dejes que la tuya se apague también.
a trampa de la comodidad (O por qué nos estamos volviendo de papel)
A veces uno siente que el mundo se volvió un lugar extraño. Ya no hay monedas en el bolsillo, hay números en una pantalla. Ya no hay charlas de vereda, hay mensajes de texto. Parece que todo es más fácil, pero en realidad, somos más esclavos que antes.
Es como el artesano que antes hacía una mesa con sus manos: sabía de dónde venía la madera y cómo encajaban las piezas. Hoy compramos todo de plástico y descartable. Ganamos comodidad, pero perdimos el oficio de vivir.
Nos están metiendo a todos en una misma bolsa, como si fuéramos lo mismo, como si no tuviéramos nombre ni historia. Quieren que seamos "esferas" perfectas, iguales y predecibles para el que manda. Pero la vida no es redonda ni suave; la vida tiene aristas, tiene puntas, tiene sus días malos y sus mañas. Es más bien como una piedra con muchas caras: un poliedro.
Y lo peor es que nos tienen entretenidos con el teléfono mientras nos sacan lo poco que nos queda de real. Esta pantallita es el nuevo "pan y circo": te mantiene tranquilo para que no te quejes de que ya no sos dueño de nada, ni de tu plata, ni de tu tiempo.
Yo no quiero ser una pieza de plástico en su máquina. Prefiero mi pequeña luz, aunque alumbre poquito como una luciérnaga en el campo, que el brillo falso de sus oficinas de lujo.
La verdad está en lo que podés tocar y en la gente que tenés al lado. Todo lo demás es humo de Internet.
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